5 de octubre de 2010

Soledad

Paso a paso, Soledad camina entre la multitud, abriéndose camino hacia ninguna parte. Nadie la llama, no por lo menos en voz alta. Pero ella siente esa tortuosa necesidad de acompañar a quienes no encuentran a nadie. Carga con el deber de sentarse a su lado y cantarles, llenar el vacío, abrazarlos con su música silenciosa y llevarlos hasta la mismísima locura, si es necesario.
¿Por qué?
Soledad no lo sabe, pero siempre fue así. Desearía poder ser como Esperanza y llenar de fuerzas a los demás,  o por lo menos ser acompañada por Consuelo, para que su misión no sea tan dura.
Pero la única que a veces la acompaña es Dolores, siempre igual de implacable. Soledad se pregunta si la gente alguna vez va a dejar de sufrir cada vez que se acerca a ellos, si podrían llegar a desearla con la misma devoción que a Paz.
En el fondo, sabe que no.
Sabe que está condenada a ser una paria, una persona non grata.
Sabe que el suyo es un trabajo solitario.

5 comentarios:

  1. Y eso que es una flor de mina, Soledad, si uno se permite quedarse un rato en silencio disfrutándola. Pero pasa que tiene la costumbre ésa de aparecerse por las noches y desde atrás y da como cosita...

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  2. Ohhh que bonito!!

    A veces, Soledad tambien me cae bien, otras la echo en falta, y otras deseo que se vaya jeje.

    Un besito!!

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  3. Soledad deberia estar contenta de acompañar a aquellas personas que la necesitan, como yo ahora, la añoro.

    Precioso, me ha encantado topi :D un besito enorme preciosa

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  4. Yo creo que Soledad no es tan mala despues de todo...

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