7 de julio de 2011

Oro y escarlata


La pequeña cabeza pelirroja se confundía con las hojas otoñales del parque. La niña las lanzaba al aire y las recibía con los brazos abiertos, como si se tratase de lluvia dorada. Su padre la observó sacudir las trenzas escarlata, y encendió un cigarrillo. Dejó escapar suavemente el humo antes de sentarse en un banco y sonreír hacia la niña, que correteaba entre los árboles vestidos de incendio. Supo que daría su vida por ella si hiciera falta. Llevó el cigarrillo a sus labios una vez más, intentando que la tarde quedara grabada en sus retinas para siempre. 


5 comentarios:

  1. Que bonito ^^ Yo era igual de pequeña (pero como todos los niños no?) aunque sin las trenzas color escarlata :)
    Gran cuentecillo.
    Nos leemos, un besito.

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  2. Divino!! Como siempre :)




    La próxima usá una foto mia u.u



    Te quiero Sophieeeeee

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  3. Que lindo lo que escribiste :)
    Amo las hojas de otoño x)
    Me gustaria volver a ser un niño para jugar con los arboles, saltar y correr por los cosos TwT
    SoSaludos

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  4. Se podran congelar los momentos? Estoy convencida de que si.

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  5. (Especialmente aquellos que quizas, nunca ocurrieron)

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