27 de junio de 2012

Nombrar

Hablando de poetas, últimamente cité varias veces a varias personas un poema de Idea Vilarño, cortito cortito, que dice “Inútil decir más. / Nombrar alcanza.” Creo con todo mi ser que es absolutamente cierto. Hay tantas palabras, tantos adjetivos y sinónimos y antónimos y maneras de describir a alguien o algo, tantas palabras que sobran en cuanto nos damos cuenta que a veces un nombre lo engloba todo. Nombrar. Nombrar algo y darle forma. Nombrar y hacerlo real. Nombrar y definir. Nombrar y comprender. Nombrar y hacerlo tangible. Nombrar para conocer y ahorrarnos todas esas palabras inútiles que, si bien suman, sobran. 

Sin embargo, algunas cosas no necesitan nombre. Mejor que permanezcan como están, irreales e intangibles. A veces así son más fáciles de manejar. 

Y a veces no tienen nombre. 










No estoy segura de si esto debería ir acá o en el otro blog, pero lo quiero poner acá, está mal? 
No me importa. 

24 de junio de 2012

Trilce

El otro día aprendí una palabra nueva. La inventó un poeta, no podía ser de otra forma. Según él, no significa nada pero es hermosa, ella y su sonoridad. Trilce. Hay otros que dicen que es una mezcla de "triste" y "dulce". Algo así como como los adioses. Las tardes de invierno teñidas de ausencia son trilces. Las sonrisas tristes son trilces. Muchos recuerdos son trilces. Muchos abrazos, muchos besos son trilces.
Quererte también es trilce. 

4 de junio de 2012

Cargas


Hay palabras que pesan tanto
que uno querría decirlas
y dejar que sea otro
quien cargue con ellas

Pero a veces
el único otro que podría
importa demasiado
como para darle tal carga

Y entonces
nuestra espalda se dobla
nuestro paso se enlentece
nuestra voz se apaga

Y entonces
soltamos nuestra carga
sobre ese otro
palabra por palabra

Para descubrir
que ese otro también las tenía
y nos las puede dar
y ahora esa carga es nuestra

Uno no puede
simplemente deshacerse
de la carga implacable
de las palabras