8 de enero de 2018

Komorebi



Un día te dije que tus ojos eran como ver la luz del sol entre las ramas de los árboles y me dijiste cursi. Tenías razón, pero no te estaba mintiendo.

Lloraste cuando te dije aquella vez en el subte, después de que me rompieras, que ya no podía ver el sol. Yo también lloré.

Lloramos también cuando nos rompimos del todo y nos quedamos sin sol y sin bosque y sin ganas de plantar árboles.

Lloré mientras te rompía y desde la pared nuestras fotos, nuestros pasados, gritaban qué hiciste, qué hiciste, mirá lo que hiciste, loca, imbécil, estúpida.

Loca imbécil estúpida.

Ahora extraño el bosque, aunque el sol haya dejado de brillar hace mucho. Habrá otros soles o me los haré yo sola con pedacitos de espejo y lo que no se llevó el cansancio.

Guardé las fotos, pero las oigo gritar desde los cajones. Y acá, yo, loca imbécil estúpida, trato de no pensar en lo mucho que duele que el silencio sea lo único que se filtra entre las hojas de los árboles.

Si incendié el bosque fue porque nos ganó el otoño.

4 comentarios:

  1. Hermoso y triste.
    El sol puede volver a brillar, esta ahí.
    Nunca se apagara, espera por ti.

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  2. Me encantó el "Habrá otros soles o me los haré yo sola con pedacitos de espejo y lo que no se llevó el cansancio."

    Gracias por compartir, inmediatamente consulté la palabra Komorebi (aunque ya está en la imagen), ya aprendí la palabra del día ¡nos leemos!

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  3. contar lo que le pasa al alma no es faáil y tu lo haces muy bien

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